“Es imposible en estas líneas hacer una sola presentación, ya que la magia y la pluma nos obligan a hacer dos: Francesco Tonucci, y FRATO”. Así es como empieza la definición en su web de este gran pensador de nuestro tiempo, y es que podemos definir a Francesco Tonucci como muchas cosas: es maestro, pedagogo, investigador, dibujante, pero sobre todo es “niñólogo”.

Ha dedicado toda su vida a eso mismo, a vivir a través de los ojos de un niño. Ha dedicado su vida profesional a estudiar el pensamiento y el comportamiento de los niños en todos sus ámbitos: familia, escuela y ciudad, pero siempre desde su punto de vista.

Cualquiera que oiga una de sus conferencias, o lea una de sus entrevistas puede apreciar la pasión con la que hace su trabajo, pero más aún si se tiene la suerte que tuve yo de escucharlo en persona. Aunque hubiese seguido su trabajo desde hacía tiempo, desde ese momento quedé enamorada de su forma de transmitirlo. Es una de esas personas que quieren de verdad a los niños, que quieren lo mejor para ellos y que luchan por conseguirlo.

Ha creado la “Ciudad de los niños” como un proyecto real en el que los niños son la principal figura de la ciudad y toda ella está diseñada para que los niños puedan vivirla, que sean el centro de esta y que la ciudad no se distribuya para facilitar la vida de los coches si no que se dé la vuelta a la jerarquía y se priorice la seguridad y movilidad de los peatones. En esta ciudad no haría falta parques para los niños, porque toda la ciudad sería para todos. Defiende el derecho de los niños a salir de casa, a vivir sus historias, lo desconocido. De este modo querrán contarlo a la familia y la escuela sin necesidad de ser interrogados.

Gracias a él tenemos grandes libros que nos ayudan a pensar en nuestra labor como docentes, y ¿por qué no? como padres y madres, ya que somos todos lo que tenemos que trabajar en conjunto para dar a nuestros niños las herramientas que utilizarán en el futuro como adultos. En una de sus entrevistas, Tonucci nos dice “Lo que necesitan los alumnos de hoy, que serán adultos mañana -en un mañana que nosotros no podemos conocer-, son herramientas y ganas de aprender” y lo dice haciendo referencia a que lo importante es el cómo y no el qué. Lo importante son las herramientas así como las ganas por aprender que les hagamos llegar a nuestros pequeños. Nos pone como ejemplo que de pequeño a él le enseñaron geografía, pero poco tiene que ver esta con la del presente: el qué ha cambiado. Lo que no le enseñaron fue a viajar, a interesarse por otras culturas, a entender el enriquecimiento que esto supone, le hubiesen tenido que dar más importancia al cómo.

Para Francesco, hay una necesidad urgente de cambiar el modo en que se han enfocado las escuelas. No entiende que el aprendizaje se desarrolle dentro de cuatro paredes y que todas las asignaturas se den en el mismo lugar, destaca la necesidad de que no haya aulas, de cambiar de ambiente, de que sea el alumno el que se mueva y no el docente y de que los ambientes estimulen este aprendizaje. Destaca así que si los aprendizajes fueran un juego, no serían necesarios los recreos, puesto que los niños no necesitarían desfogarse, debería ser “una escuela que no molestara a los niños”. Es importante que la escuela no sea ajena a la vida social y a la realidad de los pequeños, ya que “Un buen maestro es el que escucha a los niños, porque sabe que no están vacíos, sino que son ricos de una experiencia que él no conoce”. Si no conocemos esas experiencias, si no sabemos de qué partimos, no podemos crear nuevas necesidades de aprender basándonos en su curiosidad y en su realidad.

Finalizamos con otro párrafo de web, ya que considero que refleja muchos pensamientos que nos intenta transmitir, tanto con sus estudios y libros (títulos que aquí se reflejan) como con sus viñetas. Dice así: Entre los dos (Francesco y Frato) han conseguido que podamos ver “Con ojos de niño” y “Con ojos de maestro”, que a veces hay “Cosas que se pueden hacer con una nariz larga además de decir mentiras”, porque “niño se nace”, aunque no quieras, incluso, si los miramos bien podemos aprender “Cómo ser niño” y entender frases tan pedagógicamente correctas como “Si no os hacéis como yo”, y que “A los tres años se investiga”, que “Cuando los niños dicen ¡Basta!”, es necesario escuchar, que “La ciudad de los niños”, es la mejor ciudad para todos, y que Juan, un niño que va a nacer, nos está enviando algunas cartas… y así en un largo etc, de viñetas, frases, páginas y sueños nos lleva a poder disfrutar de Frato en “40 años con ojos de niño”.

De nuevo GRACIAS a los dos por existir, y sí Francesco, “Los pupitres florecerán”, y florecerán porque el verdadero peligro de los sueños es que se cumplen, y los dos juntos Francesco y FRATO, habéis conseguido, que miles de maestros y maestras de todo el mundo sigamos soñando. GRACIAS.

Me uno a este GRACIAS. Gracias por hacer ver que hay otra manera de hacer las cosas, que los niños son el verdadero tesoro de esta sociedad, y que es nuestra labor dejarles ser niños porque “niño se nace” y adultos ya se harán. Por ello, hemos de ponernos en sus zapatos para ver el mundo a través de sus ojos, pero dándoles siempre las herramientas para que se conviertan en los adultos que necesitamos para nuestra sociedad. Gracias por recordarnos que el cambio está en nuestra mano, que podemos y debemos ser buenos maestros, porque “No serán las tecnologías las que mejorarán las escuelas. Ni tampoco las leyes. Serán los buenos maestros”.

GEMA GIL – Directora pedagógica C.E.I. COLORETS

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