¿Qué es la psicomotricidad?

El concepto de psicomotricidad poco a poco se va incluyendo en más actividades y se va extendiendo a nuevos campos y hoy en día, ocupa un lugar destacado en la Educación Infantil, sobre todo en los primeros años de la infancia, ya que existe una gran interdependencia entre el desarrollo motor, el afectivo y el intelectual.

El término “psicomotricidad” se divide en dos partes: el motriz y el psiquismo, que constituyen el proceso de desarrollo integral de la persona. “Motriz” se refiere al movimiento, mientras que “psico” determina la actividad psíquica en dos fases: la socio-afectivo y la cognitiva.

La psicomotricidad a lo largo del tiempo ha establecido unos indicadores para entender el proceso del desarrollo humano, que son básicamente, la coordinación (expresión y control de la motricidad voluntaria), la función tónica, la postura y el equilibrio, el control emocional, la lateralidad, la orientación espacio temporal, el esquema corporal, la organización rítmica, las praxias, la grafomotricidad, la relación con los objetos y la comunicación (a cualquier nivel: tónico, postural, gestual o ambiental).

Por ese motivo tan importante desde Colorets realizamos con los pequeños grandes y diversas actividades (siempre planteadas como un juego) con el fin de fomentar al máximo todos esto valores tan importantes para el desarrollo de los peques.

Podemos diferenciar entre dos tipo de psicomotricidad: psicomotricidad fina y psicomotricidad gruesa. 

 

¿Qué es la psicomotricidad fina?

 

La psicomotricidad fina son aquellos movimientos del cuerpo que requieren una mayor destreza y habilidad, un mayor dominio de los movimientos, especialmente de manos y brazos. Los bebés van adquiriendo las habilidades de la psicomotricidad fina por sí mismos a medida que van creciendo y ganando en madurez, pero también se les puede ayudar para que avancen en su aprendizaje trabajando con diversas actividades, que continúen con metas más complejas y delimitadas.

Las habilidades de la psicomotricidad fina se van desarrollando progresivamente. A partir de los 2 a 4 meses, comienza la coordinación de manos y ojos. A los 5 meses, aproximadamente, comienza lo que se conoce como ‘los cimientos de la motricidad’, que es cuando el niño toma objetos con sus manos.

La psicomotricidad fina implica un nivel elevado de maduración y un aprendizaje largo para la adquisición plena de cada uno de sus aspectos, ya que hay diferentes niveles de dificultad y precisión. Para que el niño consiga destreza en la coordinación motora fina debe concluirse un proceso cíclico. Este proceso se inicia espontáneamente cuando el niño empieza a realizar alguna tarea porque se siente capaz. Generalmente, se parte de un nivel muy simple y después se continua a lo largo de los años con metas más complejas y delimitadas en las que la exigencia de los objetivos viene determinada por la edad.

Podemos desarrollar la motricidad fina, desde tres puntos de vista: la destreza de manos, la destreza de dedos y la coordinación visual y manual. Ésta última, implica movimientos de mayor precisión que son requeridos sobre todo en tareas donde se utilizan de manera simultanea el ojo, mano, dedos como por ejemplo: rasgar, cortar, pintar, colorear, enhebrar, escribir, etc). Las primeras señas de su incipiente desarrollo podemos verlas en “agarrar objetos grandes”, “encajar objetos grandes”, “pinza digital”, “coger objetos y llevarlos a la boca”, “garabateo”, etc.

También entendemos como motricidad fina las acciones que implican pequeños grupos musculares de cara, manos y pies, concretamente, a las palmas de las manos, los ojos, dedos y músculos que rodean la boca. Este grupo de músculos son los que posibilitan mover la lengua, sonreír, soplar, la coordinación mano-ojo, coger objetos, mover los ojos, etc.

Su desarrollo comienza en los primeros meses cuando el bebé descubre sus manos y poco a poco a través de experimentar y trabajar con ellas, podrá empezar a manejarse mejor. Cuando dejamos juguetes a su alcance el bebé tratara de dirigirse a ellos y agarrarlos. Así, logrará coordinar la vista con la mano, después comenzará a trabajar el agarre, el cual hará inicialmente con toda la palma de la mano. Luego, iremos ofreciendo objetos que le obliguen a usar las dos manos y para acabar buscar el movimiento individual de los dedos.

 

¿Qué es la psicomotricidad gruesa?

 

Cuando hablamos de psicomotricidad gruesa nos estamos refiriendo a aquella que implica movimientos de grandes grupos musculares. Estos son muy importantes porque permiten expresar la destreza adquirida en las otras áreas y constituyen la base fundamental para el desarrollo del área cognitiva y del lenguaje. De esta manera, la motricidad gruesa incluye movimientos musculares de piernas, brazos, cabeza, abdomen y espalda.

Es muy muy importante que al peque se le estimule para que repte, gatee, ruede, trepe, etc.,  llevándole al parque, y ofreciéndoles actividades físicas desde el suelo que les permitan ejercitar los diferentes movimiento e ir desarrollando la musculatura y las habilidades relacionadas con la psicomotricidad gruesa. El desarrollo de habilidades psicomotrices es vital para adquirir luego nuevos conocimientos como la lectoescritura y las matemáticas. Es, además, la responsable de la integración del niño en su entorno a través de la exploración de su propio cuerpo mediante el juego libre y el movimiento.

Para favorecer esta motricidad gruesa podemos hacerlo de dos maneras: 

La dirigida: es una propuesta desde la mirada del adulto. Que dirige los movimientos. Haciendo circuitos, acotando el ejercicio a unos movimientos específicos.

La vivenciada: es una propuesta que parte de la experiencia del niño, permitiendo que sea él mismo quien decida qué es lo que desea hacer. Es una práctica que busca la integración del niño en su entorno a través de la exploración de su propio cuerpo mediante el juego libre y el movimiento.

Ya sabéis papis, una manera muy divertida de jugar con nuestros peques es tirándonos al suelo junto a ellos boca arriba, boca abajo, ayudarles hacer la croqueta… con juguetes o sin juguetes, gateando para que nos vean, todo lo que se nos ocurra es una buena idea para estimularlos y divertirnos junto a ellos.

 

Importancia del GATEO.

El gateo es básico para desarrollar correctamente el cerebro. Desarrolla la visión, la tactilidad, el habla, el equilibrio, la manualidad, la orientación y la propiocepción además de otras importantes funciones. Actualmente, los niños apenas gatean, la mayoría de los bebés ni se arrastran ni gatean lo suficiente. Pasan del “parquecito” a ponerse en pie y ese hecho puede tener unas repercusiones en el desarrollo de los niños. El gateo es un proceso que constituye un gran avance para el bebé, a nivel neurológico y de coordinación. Prepara al niño para posteriores aprendizajes, especialmente para el proceso de lectura y escritura; de igual manera le permitirá tener mayor autonomía, pues podrá desplazarse con toda libertad y seguridad por donde él desee.

A continuación, vamos a señalar una serie de argumentos que permiten afirmar la trascendencia que tiene para el desarrollo del niño la fase del gateo:

  1. El gateo conecta los hemisferios cerebrales y crea rutas de información.
  2. Desarrolla el patrón cruzado (éste patrón es la función neurológica que hace posible el desplazamiento corporal organizado y el equilibrio del cuerpo humano).
  3. Desarrolla el sistema vestibular y el sistema propioceptivo (ambos sistemas permiten al niño saber dónde están las partes del cuerpo).
  4. Desarrolla la convergencia visual y posibilita el enfoque de los ojos.
  5. Desarrolla la oposición cortical (que el dedo gordo de la mano se opone a los otros cuatro dedos).
  6. Le ayuda a medir el mundo que le rodea y el niño se adapta a ese medio.
  7. Le ayuda a establecer la futura lateralización.
  8. Ayuda a poder escribir en el futuro; mediante el gateo se va desarrollando la coordinación cerebral ojo-mano.

 

Por todo esto, y simplemente porque es lo natural: demos a nuestros hijos todas las oportunidades de gatear.

 

LETICIA ORDOÑEZ ~ Técnico en Educación Infantil C.E.I. Colorets